¿Son encuentros empresariales?
¿Sesiones de trabajo?
¿Networking?
¿Asesoramientos individualizados?
Pueden ser todo eso… y a la vez algo diferente.
Los talleres de sinergias —o de codesarrollo— son espacios dinamizados donde las personas ponen su experiencia, creatividad y mirada profesional al servicio del grupo. No se trata únicamente de intercambiar tarjetas o generar contactos: se trata de construir soluciones conjuntamente.
Son encuentros donde cada participante puede compartir un reto, una dificultad o una idea, y recibir propuestas, enfoques y apoyo desde perfiles distintos y complementarios. Ahí reside su valor: el conocimiento deja de ser individual para convertirse en colectivo.
Y cuando esto sucede, aparecen avances que, muchas veces, en solitario tardaríamos meses en alcanzar.
Mucho más que networking
En este tipo de talleres no solo se busca conectar personas o proyectos. Se busca generar confianza, escucha activa y colaboración real. Por eso, terminan convirtiéndose también en espacios de asesoramiento personalizado, aunque desde una lógica horizontal y participativa.
Cada persona aporta desde lo que sabe, pero también desde lo que es. Y eso crea algo muy potente: igualdad de oportunidades para participar, proponer y crecer.
Porque no siempre tiene más valor quien más habla, quien más experiencia tiene o quien ocupa más espacio. A veces, la idea que desbloquea un proyecto llega desde alguien que simplemente mira el problema desde otro lugar.
¿Cuándo son especialmente importantes?
Los talleres de sinergias cobran sentido cuando sentimos que hemos llegado a un límite como emprendedores, emprendedoras o equipos. Cuando intuimos que podemos avanzar más, pero necesitamos otras perspectivas, otros conocimientos o incluso otras energías.
También son especialmente útiles para personas que emprenden en soledad, para proyectos pequeños, para territorios rurales o para profesionales que no siempre tienen acceso fácil a redes de apoyo.
Porque hacer sinergias no es depender de otras personas: es entender que crecer acompañadas y acompañados multiplica las posibilidades.
Lo que las sinergias me han aportado
Personalmente, las sinergias me han dado algunos de mis mejores avances profesionales.
Me han permitido complementar mi perfil, aprender constantemente, conectar mi trabajo con otros negocios e instituciones y, sobre todo, entender mejor con quién puedo construir proyectos compartidos y con quién no.
Y eso también se aprende equivocándose.
Desde hace unos meses, me he lanzado a una nueva sinergia con tres compañeras de Rem. Ha sido una colaboración muy natural, porque ya existía confianza previa y una forma parecida de entender el trabajo.
Una de ellas es Gloria Llopis, con quien colaboro desde 2013 en casi todos mis proyectos y esto dice mucho de su capacidad de trabajo y paciencia. Después llegó Eva Herrero, una persona inquieta, creativa y llena de propuestas e iniciativas. Más tarde se unió Eva Segundo, diseñadora y comunicadora, aportando una mirada visual y estratégica fundamental.
Lo singular de nuestra historia es que la primera entidad «potencialmente clienta» que visitamos juntas terminó convirtiéndose en un proyecto ganado.
Y no porque fuéramos con expectativas enormes, sino porque fuimos a “ensayar seriamente”. A probar cómo funcionábamos como equipo.
Juntas hemos conseguido un pliego para comunicar la Feria Itinerante de Sierra Norte. Un proyecto que nos entusiasma porque implica promover no solo un territorio, sino también las personas que lo habitan, sus negocios productores, sus productos artesanos, su identidad rural y su forma de vida.
Pero hay algo que personalmente me gusta todavía más del proyecto: la apuesta por el lenguaje inclusivo.
Porque comunicar también es decidir quién aparece, quién se siente nombrado y quién tiene espacio.
Y eso no es un detalle menor. Es una forma de construir igualdad de oportunidades desde la comunicación.
Por qué recomiendo las sinergias
Recomiendo profundamente las sinergias porque generan comunidad, aprendizaje y oportunidades reales.
Algunas colaboraciones no funcionarán. Habrá diferencias, errores y proyectos que no salgan adelante. Pero incluso ahí hay aprendizaje.
Las sinergias no consisten en encontrar personas idénticas a nosotras o nosotros, sino en construir desde la diferencia, el respeto y el propósito compartido.
Y cuando eso ocurre, el resultado suele ser mucho más grande que la suma de las partes. Descubre, de hecho, IMPULSO LOCAL, el proyecto con el que estamos trabajando en sinergias, Eva Herrero y Segundo Gloria Llopis y yo.

